GASTRONOMÍA

Las caras que condimentan tu pasión

"¿Acaso hay amor más grande que el amor por la comida?"

Por Erika Valecillos

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A LA MESA | La cocina como experiencia para ser compartida.

"Cuando le ponés todo tu amor a cada preparación, y a cada detalle, tus invitados se van con la satisfacción de haber compartido una buena mesa, que a su vez saben que fue preparada especialmente para ellos"

“Ordenar una comida y dirigirla es cuestión de finos gourmands, de espíritu culto y delicado; un hábil anfitrión es tan raro como un buen cocinero”

                                                   

                                                                                                   Lucien Tendret

Crear para  agasajar 

¿Alguna vez te detuviste a observar las caras de tus invitados cuando llegan a un almuerzo, cena o banquete preparado por ti? ¿Y las caras después de que comieron y compartieron juntos?. Si hiciste las cosas bien, seguramente no sean las mismas caras. Porque cuando le ponés todo tu amor a cada preparación, y a cada detalle, no solo se van con la panza contenta, se van con la satisfacción de haber compartido una buena mesa, de haber degustado cosas deliciosas, que a su vez saben que fueron preparados especialmente para ellos. ¿Y es que acaso hay amor más grande que el amor por la comida? ¿O placer más grande que compartir cosas ricas con gente querida?, y si a su vez todo esto va acompañado de una buena charla, ¿que más se le puede pedir a la vida?

 

A quienes nos apasiona la cocina, cuando cocinamos para alguien más, “puede que nos carcoma la ansiedad”. ¡Pero no!, si queremos que la mesa esté llena de sonrisas, tenemos que dedicar tiempo, y prestar atención a cada detalle (por algo el dicho “el diablo está en los detalles”). Tú, mejor que nadie, sabes cómo hacer tu receta, la que te piden todos cuando se van. Pero -por muy cliché que suene- hay algo que la hace única y eres tú. Cada uno tiene su toque, 2 personas podemos hacer la misma receta, con los mismos ingredientes, y estoy segura que el resultado va a ser diferente. Cuando tus preparaciones son exquisitas y mejor aún tu atención y rol de anfitrión/a esmerado/a salen bien, entonces no solo te llevas las caras que condimentan tu pasión, si no que además, te quedas con las charlas, chistes y recuerdos que nacen de tu plato o de tu juntada. Así que, la próxima vez que vayas a abrir la puerta y recibir a tus comensales, míralos bien, o mejor aún, hazte una selfie con todos, y cuando se vayan toma otra foto. Vas a ver cómo cambiaron las caras y las caras hablan por sí solas, mucho más allá que cualquier halago.

La  sencillez  en la  perfección  de un  clásico 

El día de hoy les quiero compartir una receta que según mi experiencia hace feliz a todo el mundo, en especial en estos días de frío. Tiene todo lo que según mi criterio debería tener una buena preparación. Tiene pocos ingredientes, y los ingredientes se consiguen fácil. Es rápida de hacer, casi

no hay que lavar y lo más importante es que, ¡es deliciosa! 

 

La Carbonara: clásica, sencilla y cuando está bien hecha, es sublime y perfecta. Ojo, es una receta que suele ser malinterpretada con cremas y porquerías pero que realmente necesita solo 4 ingredientes.

¡El secreto acá, es la calidad de los productos! Al tener tan pocos elementos, es realmente importante que sean frescos y buenos. Lo otro muy importante es la técnica. No sobre cocinar la salsa, pero tampoco dejarla muy líquida.

CARBONARA

Ingredientes:

500 grs. de pasta seca (mi preferida Bucatini de Barilla)

5 huevos grandes de campo

350 grs. de panceta. Buena y con suficiente grasa

150 grs. de queso parmesano

Ají, peperoncini o pimienta al gusto (La receta original es con

pimienta negra, pero para mi el ají le da un toque muy rico.)

* Para vegetarianos sustituir la panceta por brócoli.

Preparación:

Picamos la panceta, a mi me gusta pedirla feteada fina y picarla en trozos de unos dos dedos. En una sartén grande y caliente a fuego medio sofreímos la panceta y la pimienta (o el ají) hasta que quede súper crocante (sacamos un poquito para usar como topping) y reservamos. 

Ponemos a hervir agua en una olla grande, al romper hervor agregamos sal marina. Ni bien vuelva a hervir metemos la pasta. Cocinamos 2 minutos menos de lo que dice el paquete. 

Mientras batimos bien los huevos y agregamos el queso rallado finito. Reservamos un poco de queso para el topping. Mezclamos con la grasa y la panceta en la sartén (sin fuego). Escurrimos la pasta y guardamos una taza del agua de cocción. Pasamos la pasta escurrida a la sartén con la mezcla de panceta, huevo y queso, y ponemos a fuego medio. Vamos mezclando y mientras se vaya secando vamos agregando chorritos del agua de cocción hasta que quede cremosa y brillante.

Montaje soñado:

Servir con el topping de queso y panceta, agregar más pimienta y/o ají y acompañamos con un buen vino tinto.

Hablemos de comida sabrosa, local y de temporada.

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